La fiebre por los termos y botellas térmicas ha alcanzado un nuevo nivel de locura colectiva. La última sensación de internet cuenta con pantallas LED que te recuerdan beber agua y se sincronizan con tu pulsera de actividad.

El producto se ha agotado en cuestión de minutos en todas las tiendas oficiales y ha generado un mercado de reventa con precios inflados hasta un 300%.

Los críticos argumentan que es consumismo puro, pero los entusiastas defienden su utilidad para mantener hábitos saludables con estilo.